
mayo 2026 – Esteban Leñero – GDL90210
Esteban Leñero
guadalajara90210 cdmx
Mar Báltico 24, Nextitla, Miguel Hidalgo
Admission
Free Admission
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About
Nacido y criado en Michoacán, Esteban Leñero pasó su infancia rodeado de artesanía: con ollas de barro y copas de vidrio soplado, figurillas lúdicas y sombrías pinturas religiosas. Como otros artistas que han trabajado seriamente con el arte popular (piénsese en Francisco Toledo o Chucho Reyes en México, Stuart Davis en Estados Unidos y, especialmente, Alfredo Volpi en Brasil), Leñero se interesa por la repetición y la serialización, por el color extático y las formas frontales, por los ritmos sincopados, las transformaciones materiales y las destilaciones traviesas que animan el trabajo de los artesanos con quienes ha colaborado estrechamente a lo largo de los años. La artesanía ha sido a menudo romantizada como una emanación atemporal del pasado precolombino de México, una visión reductiva de un mundo rural atrasado que proporciona consuelo folclórico a la ciudad. Leñero rechaza esta perspectiva. Es, en esencia, un artesano, con la pintura como su oficio y, en sus pinturas, responde —como sus colegas artesanos— con vigor y creatividad a las transformaciones repentinas que han reconfigurado el mundo a su alrededor: el _Paisaje Abrupto_ que da nombre a esta exposición individual. Desde su infancia en los años noventa, la deforestación ilegal ha despojado a los bosques de pino y los ha reemplazado por huertos de aguacate, y los cultivos de berries han convertido campos abiertos en ondulantes mares de polietileno blanco. En Jalisco, la expansión metastásica de la mancha urbana de Guadalajara ha engullido Tonalá, devastando las minas tradicionales de barro, particularmente aquellas utilizadas para extraer los pigmentos malva y verde salvia empleados para decorar el barro canelo. A lo largo de sus pinturas, estas imágenes, más sugerentes que literales, emergen a la superficie con la urgencia aplanada de las figuras de engobe en vasijas de barro. Oleadas de pigmento blanco, azul y amarillo se elevan entre jarrones de flores como un cortinaje festivo invertido; ¿es incienso o un desastre invisible, justo fuera de cuadro? Las torres de iglesias atraviesan llamas naranjas y una capa de humo negro, como un apocalipsis de cómic —o quizá una fiesta pirotécnica de pueblo. En los lienzos de mayor formato, las cresterías geométricas de las casas de pueblo se aíslan y superponen, como las crestas en retroceso de conos volcánicos, en campos horizontales que se niegan obstinadamente a la perspectiva. Para una de las obras más evocadoras de la muestra, Leñero fabricó una reja metálica con un herrero en Michoacan, cuya superficie se fragmenta en una representación tipo tangram de una iglesia que implosiona. (Leñero siente una profunda y duradera afinidad por la efímera sacralidad del catolicismo.) A la vez cotidiana y bella —rasgos distintivos de la artesanía—, la obra habla de la impermanencia de las instituciones más sólidas de México y, de manera más sutil, de los restos de paranoia pública incrustados en cada ventana a nivel de calle en el país. _Paisaje Abrupto_ no es ni una denuncia ni un llamado a la acción. Es, más bien, un mapa vivo del cambio, una insistente implicación con el presente en el que todos nosotros, para bien o para mal, debemos habitar. Michael Snyder